Leamos algo bueno


Actualmente la educación se enfrenta a un problema ocasionado por el desinterés de los adolescentes a las actividades lectoras; presenta un gran reto para los docentes y futuros docentes logran introducir a los jóvenes en actividades de ámbito lector y sobre todo lograr el análisis de diferentes textos. “El iletrismo es el nuevo nombre de una realidad muy simple: la escolaridad básica universal no asegura la práctica cotidiana de la lectura, ni el gusto por leer, ni mucho menos el placer por la lectura.” Ferreiro (1999, p.115)

Se realizó una investigación en la tele secundaria #103, Comisaria Rosales; Navojoa, Sonora, con el fin de conocer el gusto por la lectura que presentaba un total de 20 sujetos entre 14 y 17 años de edad pertenecientes al grupo de 3° sección “A”, entre los cuales se encuentra un total de 7 hombres y 13 mujeres.

Al cuestionar a los alumnos sobre sus gustos por la lectura el 10% respondió que poco, el  65% que algo y un 25% contesto que bastante; mientras que al preguntar cuál era el motivo por el cual leían se encontró que
respondieron porque aprendo mucho 5%, me ayuda a imaginar cosas o situaciones 10%, me enseña a expresarme mejor 35%, me hace sentir bien 10%, aprendo lo que significan muchas palabras 10% y porque me hacen progresar en los aprendizajes esperados 30%.

 Afortunadamente desde el inicio de la aplicación del instrumento se pudo percatar que la totalidad de los alumnos consideraban importante leer y que a pesar de no ser una actividad del todo de su agrado mostraban interés por realizarla.
Cuando interrogamos a los alumnos acerca del número de libros que han leído en su tiempo libre durante el último mes, el 35% afirmó que leen uno y dos libros, el 15% respondió que leen tres, el 10% que cuatro y el 5 %

más de cuatro.
“La mitad de los hogares mexicanos donde vive algún familiar con licenciatura tiene menos de treinta libros en su casa: seis de cada diez hogares mexicanos no compró ninguno en los últimos doce meses.” Garrido (1999 p.#)
Respecto al número de libros que hay en su casa, sin contar los de texto el 35% respondió que ninguno, el 60% entre 1 y 20 y solo el 5% respondió entre 21 y 100. Mientras que al preguntarles sobre cuántos libros se han comprado en el último año el 40% respondió que ninguno, el 55%entre 1 y 5, y el 5% entre 6 y 10.
Los adolescentes son individuos que se guían por los actos de sus padres y por ello estos deben apoyar a los maestros con la lectura en los hogares considerando lo que nos menciona Garrido (1999 p# “Formar lectores y no simplemente alfabetizar debería ser la preocupación primordial de nuestro sistema de educación básica.” Cuestionamos a los alumnos sobre la importancia que se les da a libros en sus hogares y nos percatamos que al 5% le compran o regalan libros, al 5%le recomiendan libros, en el 10% sus padres se interesan por lo que leen y en las casas del 10% de los encuestados se habla de libros.
“A través de la lectura y la escritura las personas dan sentido a sus vidas y a cómo quieren proyectar su identidad en diversas situaciones” Cassany (2008 p.24).

Además de introducir a los alumnos en los libros debemos buscar que ellos concluyan las actividades lectoras que inician, por ello se cuestionó a los alumnos si finalizaban los libros que comenzaban y los resultados fueron que el 5% dijo que nunca o casi nunca, el 75% que algunas veces y el 20% menciono que con frecuencia. Al preguntarles si ahora leían más o menos que hace dos años los resultados fueron satisfactorios pues el 70% respondió que más, el10 % igual, el 5% menos y el 15% mucho más.

Es en la escuela donde los alumnos tienen un contacto directo con los libros, por ello el docente juega un papel fundamental en el interés del alumno por la lectura y retomando las palabras de Villoro (1991, p.11) “Es obvio que los libros ya no ocupan un papel dominante en la cultura. Por eso mismo hay que ofrecer alternativas más versátiles…deben saber que, entre muchas otras cosas, la literatura también ofrece alternativas inmediatas a la cultura de masas”, los maestros deben recomendar libros a sus alumnos y sobre todo ponerles el ejemplo en el hábito lector.
Preguntamos a los alumnos cuantos libros le recomendaban los profesores de su escuela para leer en sus tiempos libres a lo que el 55% respondió algunos, un 15 % bastantes, otro 15% muchos y un 15% pocos. Con los resultados obtenidos en las encuentras encontramos que el 80 % de alumnos leen los libros que les recomiendan sus maestros algunas veces y el 20 % los lee frecuentemente.

Con el análisis de los resultados obtenidos llegamos a la conclusión que la muestra de los alumnos encuestados presenta cierto interés en el hábito de la lectura pero no debemos dejar que estos números decaigan; por el contrario es tarea de los maestros y la sociedad en generar propiciar estrategias que fomenten la lectura en los jóvenes y sobre todo el análisis de textos entre ellos. Sobre todo debemos tener presente lo que nos presenta Cassany (2008, p.23) “leer y escribir son prácticas sociales”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario